Toma mi mano
Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.
FGM










El huésped
Qué raro es el amor, qué raro
aun entre amantes
que se aman, aun en el seno
de la casa materna,
la entrañable,
qué instante
tan raro aquel en que él irrumpe
de otro modo,
súbito como un golpe,
el amor dentro del amor,
qué raro ese minuto
de compasión total, pura,
sin causa,
sin posible respuesta
ni duración
posible, qué raro
que a nadie hayamos
amado, acaso, más,
que a ese niño ajeno, en México,
que a ese que pasó hablando
consigo mismo,
que a aquella odiada mujer,
porque, de pronto,
su bata de casa nos miró desolada,
un fragmento de su espalda
nos hizo llorar
como la más arrebatadora música,
qué extraña
crecida sin palabras.
Hemos corrompido
de mentira y de uso
la palabra
amor,
y ya no sabemos
cómo entendernos: habría
que decirlo de otro modo,
o callarlo, mejor,
no sea cosa
que se vaya, el insólito
Huésped.
FGM




(Fotografías autorizadas por Marcel Villa; poemas de Fina García Marruz tomados de Poeticus y Poemas del alma, respectivamente).
La poesía completa de los origenistas puede reducirse sin dificultad a ese uso incesante del condicional indicativo de «haber». En ocasiones, la emprenden también con «tener» y «poder». Orígenes como -ía -ía insular. Con esta línea, por cierto, quedan obsoletas décadas de descomunales ensayos. ¿Por qué tuve que hacerlo todo yo solo?
Evidentemente, no hay parejas gay en La Habana.
Se ve que Trump ganó. Hasta El Estornudo está entrando en caja. Fíjense que están volviendo a la normalidad: las parejas en las fotos son todas heterosexuales.