Gema y Pavel (Vol. 2): «Nosotros lo que queríamos era ser artistas»

    Tras más de una década, regresa a los escenarios un dúo emblemático de la música popular cubana alternativa. El primer concierto de Gema y Pavel será el próximo día 26 de octubre en el Teatro Colsubsidio de Bogotá, Colombia.

    Cuando en la voz de Gema Corredera se escuchaba aquello de «…y yo no sé qué puedo hacer con este tiempo, que no para de correr…», ella y Pavel Urkiza estaban haciendo justo lo mejor que podía habérseles ocurrido: echar a adelante una carrera juntos, desconocer la aritmética básica para sumarse en un dúo singularísimo, consolidar un territorio alternativo, tan preciso como fértil, de la música cubana: Gema y Pavel. Ahí irían a converger todas las tradiciones sonoras de la isla, y estas volverían a mezclarse con las aguas polirrítmicas del mundo contemporáneo.

    La canción a que pertenece aquella línea es una nostálgica plegaria a La Habana de quienes se habían marchado poco antes rumbo a Madrid. Es parte del primer álbum del dúo, Trampas del tiempo (1994), que está hecho hermosamente de incertidumbres. La ciudad que se desvanece resulta una presencia continua en el disco, pero si la ciudad va a faltar: «ojalá que no falten los amigos a la hora de tomar el vino / todo puede suceder, pero yo estaré contigo». Lo dicen en «Guajira a la alegría», otro tema fascinante donde puedes sentir cómo hacia el final, casi milagrosamente, la tristeza más concentrada va disipándose en la espiral abierta de sus voces.

    En «Domingo AM» —un clásico secreto compuesto por Urkiza, según la opinión más bien irrefutable de Marta Valdés— aparece de manera explícita el gran deseo de cuya frustración era ya un testimonio anticipado el propio fonograma: «yo te quiero ver al amanecer, mi Habana querida / yo te quiero ver mi Habana, intacta, toda la vida». 

    Gema y Pavel se marcharon en 1992 a España, donde crearon un estilo proteico, grabaron siete discos, colaboraron con grandes músicos y produjeron la obra de una banda tan impactante como Habana Abierta. De un modo u otro, su trabajo gravitó sobre los melómanos de la isla. Pero a lo largo de dos décadas apenas estuvieron un puñado de veces en La Habana. Ella vive en Estados Unidos desde 2008, y él se trasladó definitivamente a este país en 2014. 

    Ahora conversamos en el patio de la librería Books & Books, en Coral Gables, Miami. Creo que en cierto momento coincidimos, no sin ligereza, en que Miami es un lugar de Cuba, o una variante de Cuba. Pavel Urkiza dice que tras la mudanza sí que vivió «el mundo americano», que tocaba en bares y clubes de Maryland; pero entonces algo dejó de funcionar: «Y obviamente, ¿a dónde vas a ir? Capital social y clima; ¿dónde tienes eso?». Miami es la respuesta.

    En Miami siempre estás cerca de La Habana. La Habana nunca está aquí, pero está en la otra esquina o en la habitación contigua. Por eso tal vez querían hacer el primer concierto de este regreso de Gema y Pavel —tras su separación profesional en el año 2011— en esta otra ciudad suya. Ya no será aquí; será en Bogotá, Colombia, el próximo día 26 de octubre. 

    Durante la conversación, las voces de Gema y Pavel se superponen o se relevan, y solo a veces se interrumpen. No hay pasajes monocordes. Suben y bajan tonos; pasan del habla natural al breve tarareo de un fragmento de canción; hay una rica puntuación de silencios e interjecciones. Gema calla, se agazapa, y en cierto momento salta con entusiasmo sobre algún asunto como si hubiese estado esperando una determinada pauta rítmica o melódica. Uno comienza una idea o una historia, y el otro continúa, o solo precisa algún detalle, para que vaya a terminar quizá en boca del primero. 

    Aunque todo ocurre sobre el desigual fondo de voces de la gente que pasa el rato en Books & Books, uno cree adivinar en la charla casual cierto instinto o cierta destreza adquirida para adecuarse a la expresión del otro, para entregar el mensaje a dúo.

    Pero esto no debe ser más que una exageración mía, dado que en el momento en que dialogamos apenas han comenzado a ensayar hace un par de semanas. Gema se irá en su auto escuchando una playlist que ha armado para volver a memorizar los temas del repertorio. A veces, dice, se queda asombrada. El otro día se echó a llorar con «La caminadora».

    ¿Por qué este reencuentro?

    GC: Mira, nosotros después de 12 años decidimos que queremos hacer algo juntos. En principio no pensamos que fuera una vuelta del dúo, así como que «ya, dúo otra vez hasta la muerte», sino simplemente juntarnos, recordar la música que hemos hecho, y quizá hacer alguna que otra cosa nueva. Hubo, sobre todo, un disco que se nos quedó en ciernes, Desnudos I; al volumen uno, lo hablamos, habría que ponerle un dos, ¿no? Fue así; dijimos: bueno, vamos a juntarnos, vamos a festejar nuestro dúo por los 30 años del primer disco que grabamos, Trampas del tiempo, y los 20 años de Arte Bembé (2004), que fue uno de nuestros discos más importantes. Pavel incluso editó una remasterización y remezcla de muchos de los temas de Art Bembé.

    En principio entramos así. Pero luego empezamos a escuchar la música, volvimos a visitar todo aquel repertorio: los discos, los arreglos, los sonidos, los músicos que trabajaron con nosotros… Empezamos como a rememorar todo aquello a nivel personal, y dijimos: mira, vamos a hacer un proyecto lindo, no permanente, pero sí un proyecto que en algunos momentos pueda activarse, digamos, cada año y medio; porque cada uno de nosotros tiene su carrera, otros intereses también, ¿no? Entonces, nos hemos juntado con amigos que se han convertido en nuestro equipo ahora mismo para hacer lo que viene.

    ¿Qué es lo que viene?

    PU: Después de conversar nosotros, y de alguna manera volver a reconectar con Gema y Pavel, surgió la posibilidad de hacer una primera presentación, un concierto en Colombia, gracias a Paulo Sánchez, que lleva muchos años queriendo presentar a Gema y Pavel. Hay tantas personas alrededor de nosotros, amigos, gente que quiere escuchar el dúo de nuevo. Estamos vivos, tenemos energías, tenemos ganas… Entonces, surgió la posibilidad de este concierto en Bogotá, Colombia, en el Teatro Colsubsidio, con una banda de cuatro músicos. Y hay otra primicia: grabaremos un disco con 12 temas de los más emblemáticos, que hemos escogido de todo el repertorio de Gema y Pavel. Es una antología, pero grabada con nuevas energías, nuevas versiones, algo más desde el lugar en que estamos ahora mismo. Cada uno ha desarrollado su carrera personal después de 12 años: Gema ha grabado dos discos, yo he grabado otros tantos; se trata de volcar esas experiencias en Gema y Pavel, un proyecto que no va a restar, solo va a sumar, a enriquecer. Gema va a seguir haciendo sus conciertos y yo seguiré con mis compromisos.

    Hay muchas expectativas; también hay mucha gente que quiere vernos en España, donde está gran parte de la historia del dúo. Y hay otras muchas cosas que todavía no se han concretado; pero la idea es hacer un concierto a principios de año aquí en Miami.

    Y estamos trabajando con un equipo de gente muy capacitada y, sobre todo, gente que ama el dúo, que ama la música.

    ¿Cuál ha sido el feeling al volver a trabajar juntos, a partir del momento en que han vuelto a ensayar y a repasar el material de Gema y Pavel?

    GC: Te voy a ser muy sincera. Al principio nosotros no dábamos pie con bola: no nos acordábamos ni de las letras, ni cómo empezaban los temas; ni la guitarra, ni cómo eran los acordes… Tuvimos que empezar de cero: «Ay, ¿te acuerdas?»; «Bueno, pero ¿cómo era este acorde?»; «Ay, espérate». Los dos ahí cambiando tonos…

    PU: Hicimos nuevas versiones de temas que ya estaban grabados…

    GC: …y nos pusimos a hacer ejercicio; esa es la verdad. Porque para retomar Gema y Pavel hay que estar fuertes físicamente. Gema y Pavel llevan una energía tremenda. Y nosotros nos dimos cuenta de eso cuando empezamos los ensayos; estábamos sofocados. Primero hacíamos ensayos una vez a la semana; ya estamos haciéndolos dos veces a la semana.

    PU: Ya Gema y Pavel se están posando en nosotros. 

    GC: Ya están, ya están ahí…

    PU: Al principio decíamos: «De madre hacerle cover a ese dúo»; porque era como si nosotros no fuéramos eso. Claro, es recordar todo ese dúo, esa energía. Y hay muchos papeles escritos para los músicos, pero hay muchas cosas que no, que éramos nosotros dos solos a la guitarra. Entonces, hemos sido bien profesionales y disciplinados. Estamos ensayando dos veces a la semana, y llevamos más de un mes. 

    Y el momento en que deciden este regreso, ¿cómo llegó? 

    GC: Eso fue a raíz del cumpleaños de Pavel. Nosotros habíamos hablado ya hacía tiempo. Nos sentamos a tomar un café y dijimos: sí, vamos a ver. Pero yo no quería hacer nada antes de que él cumpliera años; por supersticiones mías, por la numerología. Entonces, justamente el día de su cumpleaños, me aparecí en su fiesta y le dije: «Oye, ya».

    PU: A partir de ahí empezamos y, bueno, también se empezó a sumar el equipo. Y Paulo Sánchez en Colombia dijo: «Vamos a hacer el concierto ya». Nosotros queríamos arrancar en Miami. Pero no fue posible. Entonces, el primer concierto va a ser ese, y ya hay mucha gente que tiene pasaje comprado y todo. Vamos a hacer el concierto el 26, y el 27 y 28 vamos a grabar en un estudio en Bogotá. 

    ¿Tienen ya la selección de temas para el concierto y para el álbum?

    PU: Vamos a centrarnos en un repertorio de 15 temas más o menos para el concierto; haremos con la banda diez u once, y nosotros haremos tres o cuatro temas solo con la guitarra. Esa es la idea. 

    Y ahora, ¿cómo valoran esos 12 años distanciados, haciendo sus respectivas carreras en solitario? Supongo que ha habido evolución, pero también hay quizá algún desfasaje, probablemente porque han estado explorando cosas distintas.

    GC: Fíjate… al final, ningún desfasaje. Pienso que lo que hizo que el dúo de Gema y Pavel funcionara tan bien durante 21 años fue justamente que nosotros tenemos una comunicación extraverbal que viene de algo mucho más profundo. Tenemos muchas cosas en común. Yo soy más apegada a la academia, porque me educaron de cierta manera. Pavel es más intuitivo, más arriesgado. Pero, en la mente nuestra, somos personas inquietas y con ganas de hacer algo distinto, ¿sabes? Hacer algo que nos conmueva a nosotros mismos y que no sea lo mismo todos los días, para no aburrirnos. 

    PU: Cuando estábamos juntos, yo trataba de que cantara ella. Y ella me decía: cantamos los dos. Pero si tú ves el repertorio, Gema canta la mayoría de los temas. Entonces, yo tocaba la guitarra, que es compleja. ¿Qué hizo la separación? A mí me obligó a cantar más. Eso hizo que yo llegara a un encuentro conmigo mismo como cantante; unas exploraciones que no había hecho antes, porque no quería, porque estaba con la guitarra. Y no era algo académico. Yo no estudié en una escuela de guitarra, yo soy más empírico. Estudié después en un conservatorio la técnica clásica, pero no terminé porque dije: esto no es lo mío. Lo mío es una mezcla de lo que yo siento…

    GC: Y cuando yo me fui sola, quedé sin guitarra…

     PU: Y ella empezó a tocar guitarra. Pero ella es graduada de guitarra de nivel medio, es decir, en teoría ella es más guitarrista que yo.

    GC: En teoría solo, ¿eh?

    Entiendo que en este punto están pensando en esa antología, en conciertos donde hay arreglos probablemente diferentes, pero los temas, digamos, pertenecen al repertorio clásico del dúo. No sé si han imaginado en algún momento, dado que ha habido esas trayectorias individuales, y que han podido explorar otras capacidades, ¿cómo sería si Gema y Pavel fueran a producir desde cero un proyecto nuevo? 

    GC: Yo particularmente no lo he pensado. 

    PU: No, yo tampoco. 

    GC: No tengo ni idea de qué podríamos hacer, ni qué pasaría. Pero sí hemos hablado de, quizá un poco más adelante.

    PU: Y de que hagamos el Desnudos Vol. 2

    GC: Quizá en el mismo Desnudos pueda ir un tema nuevo.

    PU: Pero que va a ser a guitarra, porque esa es la característica del Desnudos. También hemos hablado de la posibilidad de hacer algún tema con un amigo productor, que aporte otra visión, para que no sea Gema y Pavel solamente. Nosotros, en un momento determinado, quisimos buscar a otro productor. Recuerdo que hablamos con el de Fito [Páez], del disco El amor después del amor: Carlos Narea. Eso fue a finales de los noventa o principios de los dos mil, antes de Art Bembé. Porque todo se cocinaba entre nosotros — bueno, los músicos que trabajaban con nosotros siempre aportaban su magia, claro.

    GC: Entonces, para nosotros también era agobiante, era demasiada responsabilidad: como el director de cine que hace el guion, dirige la película, y también actúa. Era duro.

    PU: Imagínate tú… En la época que nosotros hicimos 24 horas (1999), el disco de Habana Abierta, estábamos haciendo a la vez Síntomas de fe, en el año 98.

    Claro, ustedes fueron productores de Habana Abierta.

    PU: El primer disco de ellos es Habana oculta (1995), y después viene Habana abierta (1997), que en rigor es un disco de Gema y Pavel y Habana Abierta. Lo que pasa es que tuvimos un problema con el de la discográfica y no dio permiso para que nosotros apareciéramos en los créditos; es decir, aparecimos solo como productores, pero no como ejecutantes que tocábamos y que cantábamos

    GC: Hicimos arreglos y todo.

    PU: Sí. Y si se escucha, es un disco de Gema y Pavel y Habana Abierta. Ellos grabaron sus voces y se fueron para Cuba, y nos dejaron a nosotros en el estudio. Pero ya con 24 horas eso sí fue otra onda: «Oye, hay que montar una banda. Ustedes a componer y hacer canciones; ensayos… Y nosotros solamente supervisión». Lo que pasa es que hacíamos eso por el día y, después, íbamos por las noches para el estudio de nosotros a grabar Síntomas de fe.

    GC: Que ahí había 40 músicos involucrados…

     PU: Y menos mal que había coproductores con nosotros —como Irvis Méndez, venezolano, un monstruo de músico. Nosotros lo que queríamos era ser artistas. Y Carlos Narea nos dijo: «Qué voy a hacer yo con ustedes, si ustedes saben lo que quieren». Y eso sí era verdad; sabíamos lo que queríamos.

    Ahora lo que queremos, si vamos a hacer un tema nuevo, con algún amigo productor, sería dar una visión distinta, desde lo que es Gema y Pavel, pero también desde la actualidad, y ahí Gema tendría una participación como autora, creativa, ¿entiendes?, que es algo que antes no había sido así. Estas son cosas que nos estamos planteando.

    Las carreras de ustedes se han desarrollado sobre todo en la diáspora, en el exilio. Ahora es Miami, antes fue España. Sin embargo, su música es evidentemente muy cubana; con muchas influencias, pero muy cubana. Entonces, a mí me interesa saber cómo han lidiado con la distancia, si han sentido la ansiedad, digamos, de ponerse en hora con lo que ocurría musicalmente en Cuba. ¿Cómo se fue dando ese tráfico de influencias y cómo ha mediado, quizá, el componente de la nostalgia en aquellos años y ahora? 

    PU: Mira, en el año 2000 yo pasé nueve meses en Cuba; de hecho, decimos que esta es nuestra segunda temporada, pero en realidad aquella fue una época de no trabajar juntos. Antes, en los noventa, después de haber estado dos años ilegales en España, empezamos a ir a Cuba con regularidad. Y esa fue una forma de nutrirse de muchas cosas que estaban pasando en Cuba musicalmente: tocar allí, hicimos algunos conciertos…

    GC: Conocer músicos, reunirnos con ellos. Nosotros vimos el nacimiento de Interactivo, por ejemplo. Nosotros estuvimos en el concierto inaugural de Interactivo —y en ese concierto conocimos a Lenine. Bueno, Pavel le produjo el primer disco a Yusa. Y era una manera de juntarnos con gente que estaba empezando en ese momento, ¿no?, que ya no eran los de Habana Abierta, porque Habana Abierta ya estaba en la palestra pública. 

    PU: En los noventa, en España, quizá nosotros echábamos de menos a músicos cubanos; no había casi músicos cubanos. Pero, a partir de un momento, empezaron a llegar una cantidad de músicos a España, y nosotros también empezamos a nutrirnos de eso. En el disco Art Bembé, por ejemplo, tuvimos la posibilidad de tocar con grandes músicos que ya vivían en España, como Fernando Favier, José Ramón Mestre, Carlos Puig, Yuri Wong, Arián Suárez, que era el bajista de Carlos Varela en sus orígenes. Por otra parte, nosotros estábamos muy conectados con Nueva York, con Yosvany Terry, con Dafnis Prieto… Hubo un momento en que hicimos muchas cosas en Nueva York, con Yosvany, Dafnis, Yunior Terry, Osmany Paredes, Axel Tosca… Hicimos muchas presentaciones que se llamaban «Jazz Cubano presenta a Gema y Pavel», y eran ellos con la música de nosotros; ahí aprendimos mucho, crecimos mucho; ahí aprendimos a apreciar la música cubana global. Eran músicos que habían pasado por los filtros del jazz; habían crecido como músicos y nos transmitieron una sabiduría que hizo que nosotros eleváramos nuestro conocimiento. Y en España nos conectamos con el flamenco; imagínate: nuestras colaboraciones con Ketama. El mundo del flamenco nos iba a ver a los conciertos. Recuerdo que después de un concierto fuimos al Sacromonte, a la cueva de Morente…

    GC: Nosotros fuimos a tocar a una sala de conciertos, y los gitanos nos llevaron para una cueva. Amanecimos allí.

    PU: Ahí estuvimos descargando. Y ellos se quedaban locos, porque era una onda como…: «¿Y estos tipos?».

    GC: Y decían: «¿Ustedes no son payos, ustedes no son payos?».

    ¿Qué quiere decir «payo»?

    GC: «Payo» viene de payaso; pero, bueno, «payo» es el que no es gitano. 

    PU: Entonces ahí empezaron las colaboraciones con Ketama. De hecho, la primera colaboración es un tema que se llama «Espíritu Kañí», que yo compuse con ellos. En 1997 hicimos una gira con ellos. Entonces por ahí nos nutrimos mucho, y empezaron las conexiones musicales: «Oye, espérate, espérate. Esto tiene que ver con Cuba». Y ahora mismo hay un fenómeno en España, entre los músicos cubanos y los músicos gitanos: la fusión que se ha creado ahí es una cosa tan potente…

    Había un chamaco que se llamaba Osvaldo Varona, «El Siqui», que grabó todas las percusiones en Síntomas de fe. Un tipo que trabajaba con los gitanos, que después tuvo una situación de vida jodida, estuvo preso y eso, pero todos estos muchachos que ahora andan por ahí aprendieron y bebieron de ese cubano.

    GC: Y todos los gitanos que ahora son los ases de la percusión flamenca.

    Y en sentido inverso, porque durante tres décadas el público de la isla no los ha tenido a ustedes allí físicamente: ¿cómo sintieron en la distancia que fue la recepción, el impacto en Cuba de la música producida por Gema y Pavel?; ¿de qué maneras se estableció el feedback desde la isla durante esos primeros 21 años del dúo?

    GC: Yo fui en 2016. 

    Sí, estuviste en Casa de las Américas.

    PU: Ella sintió algo ahí…

    GC: Muy heavy. Porque mi sensación era que a nosotros no nos conocía nadie en Cuba. Sí teníamos influencia en algunos cantantes; habían surgido algunos dúos que eran muy afines al estilo de nosotros. Y yo veía eso, ¿no?, cierta influencia; pero no más allá del mundo de los músicos, de los artistas. Ten en cuenta que nosotros nos fuimos en el año 92. 

    PU: Y todos los discos están hechos fuera de Cuba. 

    Después de 1992, ¿cuándo vuelven a presentarse en la isla?

    GC: En el año 2001; allí mismo, en la Casa de las Américas. O sea, yo regresé exactamente 15 años después. Ah, y antes hicimos un concierto en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional.

    PU: ¿No fue en el año 97?

    GC: Puede ser… Cuando fuimos con Ketama, y tocamos primero con ellos en el Karl Marx.

    PU: Y después aquel concierto en la Covarrubias; se repletó aquello.

    ¿A ustedes los ponían en la radio en Cuba? 

    GC: Sí, nos radiaban.

    PU: Juanito Camacho, Humberto Manduley…

    GC: Pero no nos enterábamos mucho de eso. A algunos amigos les mandábamos un disco, y ellos lo ponían. Elsida González lo ponía en Radio Taíno, por ejemplo. 

    Ahora, cuando yo fui en 2016 a Cuba… Imagínate tú el tiempo que había pasado, el tiempo que hacía que ya no estábamos trabajando juntos. Y yo fui con el disco de Marta Valdés [Feeling Marta]. Ella fue la que insistió, y todo estaba preparado para que yo fuera e hiciera ese concierto. Canté varios temas del dúo; eso es inevitable. Y los muchachos estaban sentados a mis pies. Allí no cabía nadie. Hubo una tormenta de agua repentina; entonces, dejaron entrar a la gente porque se estaba mojando. Cuando yo terminé el concierto no pude bajarme del escenario. Me tuve que quedar ahí porque no podía caminar para ningún lado; la gente se quedó… Y había un calor horrible porque el aire acondicionado nunca enfrió; lo habían puesto demasiado tarde. ¡Horrible! Pero veía a los chamaquitos cantando, oyendo las canciones, emocionados. Y yo decía: «¡Wow!». Yo se lo dije a Pavel: «Oye, increíble. No tenía ni idea de que realmente la gente admiraba a Gema y Pavel así, con esa vehemencia». Vaya, sabes, que había un público cautivo después de tantos años, viviendo aquella nostalgia en ese momento conmigo, aunque yo fui como solista. Fue bien emocionante, de verdad. 

    ¿Y por qué se separaron Gema y Pavel en 2011?

    PU: Ya llevábamos veinte y pico de años trabajando juntos. Yo creo que había una necesidad por parte de los dos de hacer otras cosas. Darnos un respiro.

    Te voy a decir algo: la época de España fue muy linda y muy fructífera, pero también fue jodida. Para nosotros fue duro; echar para adelante ese proyecto así, al nivel que nosotros queríamos, era duro. Llegaban momentos en que estábamos agotados. 

    ¿Tuvieron que hacer otros trabajos en paralelo para sobrevivir?

    GC: Yo siempre he dado clases. De guitarra y de canto. Ahora solamente doy clases de voz; no solo de canto, sino también para actores, oradores, etc.

    PU: Muy difícil España. Pero lo de nosotros fue como las cosas de la familia; dos hermanos que en un momento se dicen: «Oye, vamos a coger un break. Nos queremos, nos amamos, nos adoramos, pero vamos a coger un break».

    Porque, además, habíamos tenido ese impulso de meternos en Habana Abierta. Como si fuéramos millonarios, ¿me entiendes? Como si tuviéramos todo el dinero del mundo. 

    GC: Nosotros queríamos, y arrastramos a esos muchachos para España…

    PU: Y nos fuimos para Cuba con siete mil dólares a grabar en el 95, y después: «Vengan pa España. Y de aquí no se van». 

    GC: Todo eso nos agotó.

    PU: Gema después tomó la decisión de venir para Estados Unidos. Y, bueno, ya era más complicado. Yo venía desde España… Hasta que hicimos el último disco, Ofrenda a Borinquen, que fue una etapa muy volá en Puerto Rico. Para que tú veas: «la negación de la negación»; me gusta esa ley, porque no hay nada tan negativo que no traiga algo positivo. Y el hecho de que Gema estuviera varada en Puerto Rico durante seis meses fue algo que nos hizo conocer esa tierra, esa gente que nos dio amor, sabiduría, incluida su sabiduría musical, porque los boricuas son tremendos músicos también, con otras tradiciones: la plena, la bomba, etc.

    Y nosotros hicimos Ofrenda a Borinquen, en agradecimiento. Es un disco que el otro día estuvimos escuchando en la casa —porque nosotros nos hemos dedicado a escucharnos a nosotros mismos… 

    GC: Sorprendidos a veces de las cosas que se nos ocurrieron: «¿Cómo fue que nosotros hicimos esto?».

    PU: Hicimos el disco con una mochila encima, porque Gema no podía salir de Puerto Rico. Ahí fue cuando yo empecé a grabar con la computadora. Nosotros grabábamos en Puerto Rico, y yo grababa también Nueva York. Y después se mezcló en España. 

    La última vez que Gema viajó a Cuba estábamos en pleno «deshielo» entre La Habana y Washington. 

    GC: Sí. Yo me fui de la isla el mismo día en que Obama voló para allá. 

    Ahora la situación es totalmente distinta. Vivimos, por ejemplo, la crisis migratoria más dura en la historia de Cuba, una verdadera catástrofe. Yo sé que están atentos desde acá a las circunstancias del país, y que lo han manifestado de diferentes maneras, tal vez especialmente después del 11J.

    PU: Antes estaba interesado también; por ejemplo, cuando [la huelga de hambre y el fallecimiento en 2010 del disidente cubano] Orlando Zapata

    GC: Y cuando el asesinato de [Oswaldo] Payá… Hay muchas cosas. Es una amalgama de sentimientos. No sé cómo explicarlo, no sé qué palabras usar. Pero mis padres están allí y mi hermano está allí con mis padres. Yo tengo muy cerca la crisis. O sea, el descaro total de ese gobierno: las mentiras, la corrupción galopante, la ineptitud —en el mejor de los casos, porque el que no es un corrupto es un inepto o un cobarde. El caso es que no veo solución alguna. Por un lado, me duele de llorar. Me mata. Me duele de llorar. Y por otro, me da roña. Me molesta. 

    PU: A uno le gustaría hacer más. Yo lo que puedo hacer, desde la música, es denunciar. Y, por otra parte, repostear todas las informaciones sobre Luis Manuel Otero Alcántara y Maikel Osorbo, y sobre todos los presos políticos —que acaba de morir uno, por suicidio. Y sobre los feminicidios en Cuba saqué un tema, porque es una situación muy fuerte.

    Y te digo algo: una de las razones por las que hago esto es para que muchos de mis amigos de izquierdas en España se empiecen a sensibilizar con Cuba y se den cuenta de que aquello no es lo que ellos soñaron en un momento determinado. Porque el sueño de la Revolución encandiló a tantas personas… Y entonces apoyo así, sin juzgar a nadie. Recuerdo que cuando hice el tema «Lluvia de libertades» invité a una cantante cubana —no voy a decir el nombre; vive en Barcelona—; me encantó su voz, pero le advertí: «Oye, es un tema fuerte». Ella me dijo: «Mi mamá sigue viviendo en Cuba». Y yo le dije: «Mira, no te preocupes; yo te entiendo perfectamente». Yo no juzgo a nadie, ¿sabes? Yo lo hago porque lo siento. Un amigo me preguntó: «¿Te has convertido en un cantante político?». Y no. Sigo siendo yo. Pero, obviamente, creo que eso lo necesito también como creador.

    No me dijeron antes qué canciones tocarán en los conciertos e incluirán en el disco que piensan grabar.

    PU: Bueno… «Diosa de cobre», «Flor de agua»«La lengua», «Déjate Llevar», «Sé feliz», «De Nueva York a La Habana», «No te vayas», «Domingo AM», «Bolero filin», «Si te abrazo más»«Lo feo» y «Aixa». Esas son algunas las canciones que pensamos grabar en el disco. 

    GC: En el concierto habrá más cosas. 

    PU: Tenemos un repertorio como de 20 canciones en total. 

    Me parece que con «Lo feo», de Teresita Fernández, llegará para muchos cubanos un momento nostálgico en los conciertos. Al menos mi generación creció escuchando esa canción por diferentes intérpretes, incluido el dúo de Gema y Pavel.

    GC: Nosotros la hemos grabado hasta el cansancio y la vamos a poner en el disco porque sabemos que hay que ponerla. No sé, yo le tengo como que más cariño a «Lo feo», y me da pena con «Parar de fumar». Pero es que estoy cansada. Yo siento que nosotros ya no tenemos que ver nada con la historia, y con eso que yo inventé… Sabes, volver a decir que «Monserrat…».

    PU: Y sería imposible volver a grabar el tema sin esa parte. El tema cuenta algo… O sea, «parar de fumar» es parar de «fumarse un cable». ¿Me entiendes? «Tú no me sabes querer sin verme sospechoso / Si yo pudiera entenderte, sería tan dichoso. / Queriendo verme confiar me pones más nervioso». ¿Entiendes? Ese Vanito [Brown], que es un tremendo compositor. Nosotros tenemos tres canciones de Vanito en el repertorio, más una que compusimos juntos, él y yo. 

    Y, bueno, está la aportación de Gema en esa parte de Monserrat [Caballé], que surge en los conciertos.

    Ni siquiera en los ensayos…

    GC: Bueno, sí, una vez con Armando Pedro, ¿te acuerdas? Entonces yo quería decirlo hablado. «Bueno, porque Monserrat me dijo no sé cuánto, no sé qué…». Y en el concierto fue que se nos ocurrió: oye, voy a hacer de Monserrat… Y ahí pues ya. Después se grabó. 

    Al cabo de todo esto, ¿cuál sería la definición última de Gema y Pavel?

    GC: Yo no sé.

    PU: No sé cómo definirnos.

    Quizá lo averigüen próximamente. 

    GC: O no. A lo mejor lo averiguamos y a lo mejor no. Es muy difícil mirarse a uno mismo con objetividad. Y lo que nos está pasando… A nosotros nos están pasando tantas cosas a cada momento, ahora, desde que nos reencontramos. ¡Tantas cosas que surgen cada día! Sabes, no te pones a pensar…; simplemente sientes lo que está pasando, lo que viene hacia ti de energía, lo que te está alimentando las ganas.

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    Jesús Adonis Martínez
    Jesús Adonis Martínez
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